La importancia del Stellium: acerca de los sucesos y seres extraordinarios

Un "stellium" es una agrupación de tres o más planetas en un arco más o menos redicido de la eclíptica dentro de un mismo signo. Hoy día, algunos astrólogos consideran que el stellium se puede dar a caballo entre dos signos, siempre que los planetas ocupen una estrecha franja de la banda zodiacal, si bien lo canónico, y yo diría lo correcto, es que los planetas se concentren en el mismo signo. Otra cuestión es el llamado "Índice Cíclico Planetario", desarrollado por Gouchon y Barbault, encaminado a establecer pronósticos a nivel mundial y que se basa en la acumulación de los planetas más lentos en la eclíptica, suponiendo una mayuor influencia cuanto más reducido sea el arco eclíptico en el que se reúnen, independientemente de los signos implicados. Nosotros vamos a dirigir la atención al stellium producido en el mismo signo, y también, en la misma Casa, lo que, en función de su tamaño (siempre en relación con el sistema de Casas que usemos) podría abarcar más de un signo zodiacal. No obstante, la tradición prefiere hablar de un solo signo dentro de la Casa en cuanto a la impronta de un stellium (hay casos en los que parece colarse algún planeta de otro signo en la interpretación, como veremos). De acuerdo con Abraham Zacuto, astrólogo salmantino de origen judío que desarrolló su obra entre los siglos XV y XVI, quien a su vez siguió a Alí Ben Ragel, astrólogo árabe del siglo XI, autor de una de las grandes enciclopedias de la astrología, el "Libro Conplido en los Iudizios de las Estrellas), cuando en una Casa coinciden más de dos planetas (y cuanto más, más noyorio será), cosas extraordinarias y de gran fama se dirán acerca del nativo, y esas cosas se referirán a todo lo regido por la Casa en cuestión. En ningún momento se especifica nada de orbes. En este sentido, Zacuto recoge un caso que trata Ragel en su obra relativo a un horóscopo en el que se daba un stellium en la Casa VIII. Dicho horóscopo, de probable Ascendente Virgo, tendría a Aries (grado 21) en la cúspide de la Casa VIII, con Marte y Júpiter en el grado 22, Saturno en el 23, Venus en 24, el Sol, hyleg y alcocoden al mismo tiempo, al inicio de Aries (fuera de la Casa VIII, pues) y la Luna en el grado de su exaltación en Tauro (3º) dentro también de la Casa VIII. "Todo esto significa, en una correcta interpretación, que al nativo ha de ocurrirle algo extraordinario relacionado con su muerte. Por otro lado, el hecho de hallarse la Luna a salvo de malos aspectos, elevada y dominante por estar en su exaltación, además de que el resto de los significadores estén a salvo de las infortunas es señal de larga vida... El año en que la revolución Solar llegó a su Casa VIII, el nativo enfermó justo ese día; mejoró al segundo día, al tercero volvió a enfermary se le dio por muerto hasta el extremo de amortajarle y llevar a cabo con él todo lo que se les hace a los cadáveres. Después de que lo depositaran en la fosa, se recuperó, viviendo desde entonces su vida en su totalidad." (Libro V, Cap. 7, página 477 del "Conplido", editorial Índigo). Queda, pues, claro que el hecho de albergar en una Casa del horóscopo tres o más planetas supodrá que algo extraordinario en relación con dicha Casa sucederá en la vida del nativo. Aclaremos que los planetas implicados han de ser muy significativos, puede que tener a Urano, Neptuno y Saturno en Capricornio en la misma Casa (como ocurrió a fines de los años 80 y principios de los 90) no sea especialmente relevante, o que estén Quirón y Lillith (cada uno habrá de observar esto sobre todo en relación a los planetas del septenario clásico, por el tema de las regencias de estos sobre las distintas Casas). Vamos a ver un par de casos, uno de una carta de nacimiento, y otro de un tema que estudiamos en su día dentro de lo que podemos llamar Astrometeorología. Dentro de esta rama, los stellium son considerados configuraciones muy importantes en lo que al cambio de rachas climáticas se refiere, y, en especial, a la duración que estos cambios puedan tener en el tiempo. Zacuto no nos habla de astrología mundial ni de meteorología, pero la acumulación planetaria supone una intensidad influencial que era igualmente tenida en cuenta al hablar de las revoluciones de los años del mundo (el 0 de Aries; esto es especialmente cierto si tenemos en cuenta que las conjunciones entre Marte, Júpiter y Saturno, los tres soberanos, eran las que establecían los cambios de paradigmas, cuando cambiaban de triplicidad, y estos suponen, en realidad, un stellium, el de mayor calado para la tradición).
Este es el tema natal, con fiabilidad AA según la escala de Roden. En ella encontramos a Mercurio, Venus, Marte y Júpiter en Libra, signo en la cúspide del Ascendente y de la Casa XII. El regente del Ascendente es Venus (arte) ubicado en el signo del Ascendente, pero también responde a las energías de la Casa XII por ser también regente de ésta. Todos ellos están bajo los rayos del Sol (Venus en el límite de la combustión), lo que, según Morin de Villefranche (siglo XVII) impediría que fuese una doriforia del Sol (cortejo planetario que sale por el Este antes que el Sol), si bien podría considerarse, según este mismo autor, de menor intensidad. La Luna, más alejada, formaría también parte de este stellium bajo el dominio de Venus, arte, el nativo por regir el Ascendente, la reclusión y las pruebas de la vida, por regir la Casa XII. La Luna en la cúspide denotaría igualmente una popularidad que lo situó como poeta del pueblo en las trincheras de la Guerra Civil. Al mismo tiempo, y al estar dependiendo también de la Casa XII, como decimos, nos habla esta acumulación de planetas del extraordinario papel que desempeñó el poeta a nivel colectivo. El Sol puede considerarse como parte del stellium, a pesar de estar en Escorpio, signo regente de la Casa II, por su estrecha cercanía al Ascendente y, por ello, estar amaneciendo precedido de su cortejo de planetas (la doriforia).
Carta de la Luna nueva (y eclipse) del 5 de febrero de 1962. Este extraordinario tema muestra a todos los planetas visibles en Acuario. Para muchos, este stellium ha sido tomado como el inicio de la llamada Era de Acuario, y otros en cambio creyeron que esta aglomeración de planetas iba a significar el fin del mundo. No se acabó el mundo, como bien todos podemos comprobar ahora mismo, y en cuanto a lo de la Era de Acuario, es mejor seguir teniendo en cuenta los ciclos de los planetas, en concreto, los de los cronocratores, Júpiter y Saturno, los verdaderos marcadores del tiempo y de las etapas de la humanidad. Al margen de esto, lo que sí aconteció fue un cambio espectacular del tiempo meteorológico: graves inundaciones en Barcelona en septiembre de 1962, inivero 1962/63 muy crudo o un periodo extremadamente seco en Estados Unidos durante el bienio de 1963 a 1965. Como vemos, la duración en el tiempo vino marcada por la importante acumulación planetaria y con Saturno (inclemencias) mandando en todos los planetas presentes en Acuario. Por último, la ubicación de los planetas (la mayoría) en la Casa IV, que representa al pueblo en su conjunto, las cosechas, los sembrados, los bosques, destaca la acumulación en un ángulo, lo que la dota de mayor intensidad si cabe. En fin, miren su propio tema natal, como hizo el propio Morin al escribir sobre él y su impresionante stellium en Casa XII, y lo que le supuso en la vida (ver la bibliografía), y traten de ver qué hecho extraordinario puede relacionarse con sus stellium en la Casa donde se encuentren. Y piensen que cuanto más significativos sean los planetas, y en especial los visibles (hasta Saturno), más destacables han de ser los sucesos extraordinarios referentes a esa Casa. BIBLIOGRAFÍA: Ben Ragel, Alí, "Libro Conplido en los Iudizios de las Estrellas", editorial Índigo- Enseñanzas de José Luis Pascual Blázquez. Morin de Villefrnache, "Mi vida ante los astros", editorial Humanitas. Morin de Villefranche, "Astrología Gallica", Libro XIX Tito Maciá, "La doriforia de loa planetas".

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